Como suelo acostumbrar, tras largos días de trabajo, me quito el disfraz de ratón hospitalario para ponerme el arnés y disfrutar de unos pocos días de aventura, monte y fiesta. Como era de esperar y siguiendo la tendencia que encontramos en nuestro querido Pirineo, dan mal tiempo hasta dentro de casa. Así que es el momento perfecto para hacer una visita a nuestro querido amigo Santiago en Barcelona. Ese colega que, cuando te juntas con él, asoma la destrucción a nuestro alrededor. Dicho y hecho. Pillo kilos de material, cuerda y ropa y me planto en Barcelona. Esta aventura sin coche, sin plan y sin mucho dinero ni expectativas de lo que nos íbamos a encontrar, acaba de comenzar.
Tras mucho buscar, me decido por la zona de los Gorros de Montserrat. Esa estampa tan de postal con las 4 puntas sobre el monasterio, con una «corta aproximación» y vías «fáciles». Parece el enunciado perfecto para un primer asalto de reconocimiento y poder averiguar cómo va la cosa por estas montañas, ya que no conocía esta zona.
Hoy os traigo una de las vías que hice por los Gorros. La elegida es L’ Adrià (V, 160 m). Surca la norte del Gorro Frigi, con una roca galáctica de conglomerado y un grado supuestamente amable, llega a la cruz situada en la cima de este gorro. Escalada equipada con parabolts, pero en su justa medida (S2). Pese a ser un grado amable, no creo que sea una vía para principiantes, ya que los alejes entre chapa y chapa promueven sartenazos. Es verdad que en los puntos más difíciles están bien asegurados, pero hay que ir con la cabeza tranquila y tener algo de soltura de danza en la pared.
Material: En este caso utilizamos un par de cuerdas dobles de 60m, 10 cintas express/alpinas y material para las reuniones. También llevé algunos friends pequeños para intentar completar alejes (difícil autoprotección en este tipo de roca) que al final se quedaron sin usar. Todas las reuniones están bien equipadas pero no estan preparadas con anilla para rapelar.

Aproximación: Para llegar a Montserrat existen diferentes alternativas: buses fletados por empresas que suben desde los pueblos(Monistrol de Montserrat), coche, tren, funicular… Una vez que estás en el monasterio (Pla de les Tarantules), existen dos formas de llegar a los gorros. La primera opción (cara) es tomar un tren cremallera que te sube hasta la estación de Sant Joan Superior. Desde ahí salimos por la derecha y tomamos un camino que cruza unas vallas de madera en dirección a los gorros. En unos 10 minutos estamos ante el primer gorro ( Gorro Mariner). La segunda opción trata de subir andando 1 hora (preparados para contar escaleras). Salir desde el monasterio dirección a Sant Jeroni. Al llegar a la ermita de Santa Ana, girar hacia la izquierda atravesando la ermita por debajo del camino de escaleras. Después cruzamos una barranquera y continuamos por el camino que sube en dirección al primer gorro. Pasamos un desvío hacia el funicular de Sant Joan y continuamos ya por camino mas llano y con algo de cemento hacia gorro Mariner. Desde ahí seguimos por el camino turístico hacia el 4º gorro (de izquierda a derecha), el cual es nuestro destino. Nosotros como no podía ser de otra manera, venimos sin vehiculo desde Barcelona y para sumarle cansancio y fatiga muscular, decidimos patear de lo lindo buscando nuestra pared (y por lo visto, alguna que otra, ya que nos perdimos unas cuantas veces antes de llegar al final). Eso, sumado al calor que hacía en ese momento, el cansancio de días previos y el porteo con la pesada mochila desde Barcelona, hizo que empezara ya con déficit de energías.

Largo 1: IV, 35m. Nos calzamos los arneses y los cacharros ante el paso continuo de los turistas sobre el camino y nos disponemos a empezar a escalar unas cuantas horas más tarde de lo esperado. Primer largo sencillito que comienza por una rampa tumbada de conglomerado. Tras mirar el largo, cedo los honores de apertura a mi compi Santi, ya que parece que está más equipado que el siguiente largo y así, de paso, yo descanso un poco mis cansadas piernas. 7 Parabolts, primer seguro alto (pero muy fácil) que ya te empieza a poner en canción de lo que es Montserrat. Después, las chapas se comienzan a ver más entre los pasos de escalada. Al llegar arriba, Santi me recupera y subo a su encuentro.

Largo 2: IV, 35m. Me toca el turno, largo un poquito más fácil que el anterior (y menos mal!) en el que toca ir bailando entre los cantos que sobresalen del conglomerado. Ojito no bailar de más ya que hay 4 chapas en el largo y buenos sartenazos, menos mal que es fácil y se deja hacer rápido. Por largos así no considero que sea una vía para gente que ha escalado poco (por lo menos abriéndola), ya que no son vías estilo Loveclimbing y toca escalar entre chapa y chapa. Esto es Montserrat. Llego a la R y recupero a mi compi.

Largo 3: V/A0, 35 m. Viene largo estrella de la vía, mucho mejor protegido que los largos anteriores (10 chapas). Se sube por un murete (IV) hasta llegar bajo un pequeño techo, el cual podemos cruzar por medio (V/V+, pasitos muy guapos) o flanquear por la derecha (IV). Pasito bien protegido que se puede hacer en A0. Tras superar el techo, continuar un poco y a la izquierda está la reunión junto a un agujero/apertura (No saltársela, ya que está algo escondido). Este largo vuelve a llevar el nombre de Santi. Afronta bien el primer murete previo al techo, después, tira hacia la derecha para superarlo y continúa hacia arriba. El problema viene cuando no ve la R y se ve falto de cintas, así que tras mucho pensar baja un poco, montamos ingenierías, subo a donde está él, él baja un poco y después terminamos el largo. Conclusión, la R estaba justo a la izquierda, escondida de donde se había quedado. Problemas pa los matemáticos.

Largo 4: IV+ 30m. Esta vez el largo lleva mi nombre. Largo que continúa la tónica de este lugar, 5-6 chapas que te hacen escalar un poco pero con buenos cantos sobre el conglomerado. Llego a una repisa donde se juntan otras vías y veo el largo final antes de la cima. Por encima mío también veo unas nubes de aspecto poco amigable que me incitan a salir lo antes posible de ahí. Pese a esto, parece que la meteo acertó y no calló ni una gota, pero otro punto a sumar en la psicologia de este lugar.

Largo 5: IV, 25m. Último largo antes de llegar a la cima y bajar echando leches antes de que se nos haga de noche, nos congelemos, empiece a llover o vete a saber tú que más nos puede pasar. Comienza a subir santi por una rampa tumbada sencilla de conglomerado, buscando de nuevo la primera chapa que está alta. Tras esto, se sitúa bajo el último resalte que hay que superar para llegar a la cima. Pasos sencillos con buenas manos y pies y mejor asegurado que lo anterior. Finalmente llega a la cima, monta la reunión en la cima y me recupera mientras me gozo los últimos metros de este catastrófico gorro.

Finalmente, llegamos a la cima, descansamos un poco, recuperamos algo de energía y disfrutamos de las vistas cuando el viento nos deja. Tras esto, a recoger rapido y para abajo.



Descenso: Desde la cima, continuamos hacia el fondo y nos asomamos por la izquierda(según cómo hemos subido) en busca de la R que nos deja en el collado entre este gorro y el Magdalena superior (la R está sobre esa vertiente). Esta reunión pertenece a la subida de la vía normal. Vía que una temporada estuvo equipada a modo de ferrata y posteriormente se desequipó. Teóricamente, con un rápel de 60m llegaríamos justos al suelo, pero para no jugárnosla, utilizamos una de las múltiples reuniones intermedias para fraccionar la bajada. Una vez en el collado, bajamos con cuidado por la canal herbosa que da a la vertiente del monasterio. Encontramos alguna cuerda fija. Al llegar abajo, salimos al camino de los Gorros y deshacemos la ruta de subida para llegar al monasterio con las últimas gotas de luz. El cómo llegamos después de todo el día, estando todo cerrado en Montserrat y sin ningún método de transporte hasta Barcelona, da para otra historia… pero digamos que la Pachamama y el destino siempre recompensan y conseguimos llegar a nuestro destino por la n.


Conclusiones: Lugar de 10, escalada de 10 y compañía de 10. Vía de grado muy asumible que te permite subir a esta cima, pero que te hace escalar, rapidamente pilla algo de ambiente y te hace moverte por la pared. No creo que sea una vía estilo Loveclimbing como las que nos encontramos a veces por nuestros valles, pero es un estilo que, cuando dominas el grado, te permite bailar y disfrutar sobre la roca si se tiene la cabeza fría. Pese a eso, los largos con mayor dificultad y los pasos puntuales están bien equipados. Las vistas y la esencia del lugar con el monasterio bajo los pies es otro tema. La parte negativa quizás fueron las condiciones que rodeaban a esta aventura, puesto que no fueron las mejores y no me permitieron disfrutarla como debería. Como buenos estoicos hemos aprendido cosas buenas para la próxima.
Por último, como siempre, agradecer a Santi por hacer estas aventuras posibles, por invitarme a Barcelona y animarse en mis locuras, también perdón por la falta de horas de sueño, el sufrimiento y el cansancio acumulado, todo esto ya te lo compensaré de alguna forma y espero que hayas podido disfrutar un ápice de esta aventura. Algún día conseguiremos no acabar destruídos


Por el triunfo de los próximos.
Nos vemos por las alturas.

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