Aguja de Bachimaña, Vía Mahayana. D+, 250m. Entrada Sur al Espolón Edu, Torre del Dharma.

Volvemos a las andadas, esta vez con una actividad de las de manual. Después de pasar toda la mañana Alberto, Pueyo y yo (a.k.a. el Clan de los Martes) escalando en la Vía del Ibón, junto al Balneario de Panticosa, nos despedimos por la tarde de Pueyo, ya que tenía otros compromisos. De esta forma, Alberto y yo empezamos a preparar la siguiente aventura. Buscábamos una de esas escaladas pirenaicas con ambiente y un punto de aventura, pero sin un compromiso excesivo. Para ello recurrí una vez más, a mi famosa lista de deseos del valle, donde enseguida encontré el próximo objetivo: la estética Aguja de Bachimaña, también conocida como la Torre del Dharma.

Tras mucho estudio, nos decantamos por la vía Mahayana (o Entrada Sur al Espolón Edu. Vía de corte clásico y alpino con muy buen ambiente, aunque nos encontremos algún bolt y reuniones equipadas (cómo no, de la mano de Sendero Límite) se puede montar tinglado en casi cualquier parte. Grado amable (en torno al IV/V) excepto algún pasito más picante, descenso andando y 250 m. de tirada que nos dejaron bien satisfechos. Vía que promete ambiente, disfrute, cacharreo y mucho monte.

Material: Vía semiequipada en terreno muy alpino, donde la autoprotección es imprescindible. Nosotros utilizamos unas 14 cintas alpinas, material para las reuniones, un juego completo de friends hasta el 2,5, otro de fisureros, algunas cintas largas y cuerdas dobles de 60 m. Durante la escalada se encuentran puentes de roca, algún clavo o chapa aislada y la mayoría de las reuniones están equipadas, al menos con un parabolt con anilla, lo que permite ahorrar material en ellas y reservarlo para la progresión.

Aproximación: Tras la actividad de la mañana, Alberto y yo preparamos las pesadas mochilas y salimos desde la Casa de Piedra (Balneario de Panticosa) hacia la Aguja de Bachimaña siguiendo el GR-11 (dirección Bachimaña). La idea era dormir cerca de la pared, pero entre que salimos tarde, el terreno era un pedregal y no encontramos un buen lugar para vivaquear, decidimos continuar hasta la campa junto al Refugio de Bachimaña donde pasamos la noche (unas 2 horas de caminata cargados con todo el material de pernocta y escalada).

Al día siguiente madrugamos para realizar la aproximación. Desde el embalse de Bachimaña Inferior seguimos el sendero con hitos hacia el oeste en dirección a la base de las Palestras de Bachimaña. Cuando las paredes terminan sobre nosotros, hay que girar a la derecha (norte), siempre siguiendo los hitos, y subir directamente hacia la aguja atravesando varios contrafuertes hasta llegar al pedregal situado al pie de la pared. En nuestro caso por despiste, continuamos llaneando en lugar de girar al norte, acabando en el sendero que sube desde abajo sin pasar por el refugio. Esto nos obligó a recorrer más pedregal y alargó la aproximación (1 hora desde el refugio). Ya en la base de la pared, encontramos rápidamente el inicio de la vía: un diedro ancho y tumbado que conduce a una repisa herbosa superior, situado a la izquierda de unas grandes rocas anaranjadas y a la derecha de la gran grieta.

Largo 1: IV+, 25m. Tras superar el pedregal y localizar el inicio, nos equipamos y Alberto comenzó la apertura, tal y como habíamos planeado. El largo arranca por un diedro abierto y tumbado de pasos sencillos, con un puente de roca a mitad y un clavo por arriba. Después, se asciende hacia la derecha hasta unas gradas herbosas, donde montamos la reunión en un gran bloque laceado.

Largo 2: V, 25m. Tras llegar a la R1, me toca abrir el siguiente largo. Salgo por la izquierda de un bloque, protegiéndolo con un friend aunque enseguida encuentro un puente de roca que me habría permitido ahorrármelo. Después supero un paso de bloque con un ligero desplome, sencillo, seguido de un par de tramos de placa de distinta inclinación, protegidos con un par de parabolts y completables con material. Finalmente llego a la primera reunión equipada (por fin algo sólido) y recupero a mi compi Alberto.

Largo 3: V/V+ 45m. El siguiente largo tiene el nombre de Alberto. Según algunos croquis, debería haber una reunión intermedia que no localizamos, así que empalmamos ambos largos hasta llegar directamente a la pequeña brecha (donde está la siguiente reunión), la cual separa la cresta del gran contrafuerte por el que veníamos escalando. Desde R2 avanzamos en travesía hacia la derecha, hasta situarnos bajo una larga canal que sortea grandes bloques, pasito atlético para entrar en ella. Tras recorrerla, nos desviamos de nuevo a la derecha hasta una repisa donde aparece un diedro fino y liso con un pequeño bolt(V+, correspondiente al 4.º largo). Alberto por error, se saltó el diedro continuando por la repisa y subiendo por su lado derecho, alcanzando la reunión por una especie de cresta, algo más sencilla aunque también más expuesta. Yo en cambio, siguiendo la recomendación de mi compi, subí por el diedro con pasos finos pero que se dejan (V+), llegando a la reunión de la brecha previa a la arista.

Largo 4: IV+, 45m. Comienza la juerga. Desde la reunión equipada en la brecha (posible rapel de escape) me toca realizar el primer ataque a la arista. Terreno sencillo que te hace bailar entre el filo de la arista y la placa, con bastante ambiente y exposición. Durante la subida se encuentra algún puente de roca (alguno no lo usé)y el resto se ha de proteger, pero todas las piezas entran a cañón. Largo que disfruto muchísimo. Llego a la reunión con algún último paso atlético y recupero a Alberto.

Largo 5: IV, 35m. Una vez que llega Alberto a la R sale rápidamente con el siguiente largo. Me quedo un poco frío en esta R puesto que los Franceses parece que abrieron alguna ventana y empezó a pegar el viento de lo lindo, (esto es alta montaña…). Mientras tanto, Alberto continúa con la tónica, escalada sobre la arista superando resaltes con pasos algo más sencillos y terreno algo más tumbado. De nuevo encontramos algún puente de roca. Reunión equipada sobre una cómoda repisa a modo de nido, con un gran bloque en el que podemos subirnos para asegurar. Mi compi monta tinglado y me asegura mientras subo a su encuentro.

Largo 6: IV+, 35m. Penúltimo largo para un servidor. Repetimos mismo menú que en los largos anteriores. Escalada sobre la arista sorteando diferentes repisas y grandes bloques. Nada más salir de la reunión, toca superar unos muretes más verticales, después va tumbando (modo cresta) hasta llegar a una «bifurcación» antes de la R. Id por el «diedro» de la izquierda. Yo vi a lo lejos un «cintajo» y me fui hacia la placa de la derecha, resultando ser un precario pecker (gancho clavado para escalada artificial) y me tocó salir de ahí recto hacia la R con pocas opciones más de protección. Al llegar a la R veo que está bastante alta. La monto y mientras me como el viento, consigo encontrar posición sentado para recuperar a Alberto

Largo 7: IV, 40m. Último largo, bautizado por Alberto, es el más sencillo (III). Recorre la cresta con buen ambiente superando algún resalte puntual (IV) hasta alcanzar la cumbre de la aguja. En la cima, coincidimos con otra cordada que ascendía por una vía diferente, así que tocó compartir la reunión formada por un único parabolt con anilla laceado a una gran arista de roca. Ya en la cima, buscamos refugio del viento para recuperar fuerzas, comer algo y disfrutar de las espectaculares vistas. Aprovechamos también para charlar con la otra cordada mientras estudiamos la mejor opción para el descenso.

Descenso: Una vez que hemos recuperado las fuerzas y nos hemos calzado las zapatillas, nos disponemos a bajar. Continuamos unos cuantos metros por la cresta en ensamble sobre terreno sencillo (para practicar un poco y ganar un plus en seguridad, puesto que el galletazo es importante) hasta que desciende y muere en un collado. Desde ahí, con las cuerdas ya ensacadas, continuamos bajando a pata con tendencia hacia la derecha, hasta llegar a una canal que va pegada a la pared de la aguja. Canal muy descompuesta, existe la posibilidad de bajar rapelando la canal, pero al no ser muy complicada decidimos destreparla. Tras bajar estos tediosos metros, continuamos rodeando la aguja por el pedregal en dirección al camino de ida. Está vez sí que localizamos los hitos y volvimos por el camino adecuado (desandar la aproximación). En total una horita larga desde arriba. Una vez que llegamos al refugio de Bachimaña, terminamos de coger el resto del material que habíamos abandonado y en una hora y media más estábamos de nuevo en el Balneario de Panticosa pudiendo dejar las pesadas mochilas de una vez por todas.

Conclusiones: La verdad que no tengo palabras después de realizar esta actividad. Actividad completa, con pateo y escalada, que te exige el uso de la autoprotección (cosa que andábamos buscando), pero sobre una escalada de disfrute y sin sobresaltos. Vistas y ambiente espectaculares perfectos para entrenar al coco. El refugio que muchas veces había pisado parecía de juguete y las personas, pequeñas hormiguitas. Escalada alpina que requiere cierto dominio con la gestión de cuerdas y buena vía para la introducción a la escalada pirinaica debido a su bajo compromiso y su rápido acceso desde el refugio (desde abajo ya es otro cantar…). Quedan vías pendientes en esta gran pared, así que espero que nos veamos pronto. Por último, millones de gracias a Alberto por hacer esto posible. Como siempre, un buen fiel compañero de cuerda y buen colega, con el que las horas en la pared y el disfrute están asegurados. Tras tachar este objetivo, continuamos en busca del siguiente… Deseadnos suerte.

Por el triunfo de los proximos

Nos vemos por las alturas.

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