Esto ocurrió hace ya unas semanas. Principios de septiembre, fin de verano. Miro el tiempo y dan el típico calorcito residual que aun calienta la pared y a mí, aún me calienta mas el hocico. Miro fechas, tengo fiesta, de locos, no curro. Mensaje al Hector y poco después, una bonita mañana bien tardanos llegamos a Riglos. Templo donde los mayores nos dejaron el regalo de recordarnos que es la escalada de verdad con el testimonio de sus vias. Esta vez el objetivo es El Mallo Pisón, por la via Espolón Adamelo (6a) 220m aprox. Tercer intento de hacer cima al Pisón, las dos anteriores fueron por vías y caras distintas, que por diversos motivos que darían para otra historia nos hicieron abortar la misión .
La vía consta de 7 largos para llegar hasta el collado y con una dificultad máxima de 6a al puro estilo riglero. La dificultad se concentra en dos largos al principio con dos famosas panzas, la Panza del Pijo y del Cabrón (6a). Desde la reequipación de la vía, se puede solventar en A0 las dificultades máximas que acarrean ambas panzas.

Material: 10-12 cintas a ser posible largas y alguna baga. Cuerdas dobles de 60m.
Croquis de: Natura 100%
Largo 1: V, 35m. Salimos por la original, a la izquierda, ya que a la derecha existe otra vía que podría unirse en la primera reunión a esta. En este caso comienza a abrir Héctor, aún estamos fríos pero Riglos nos empieza a poner en nuestro lugar con la primera chapa a unos cuantos metros del suelo. Sucesión de pequeñas panzas/nichos sobre el típico conglomerado que te empieza a calentar los antebrazos. No es difícil, pero no subo volando. Llego a la primera reunión y miro la hora. Las 13h, esta vez si queremos salir por arriba nos tenemos que meter caña, ya que hemos empezado muy tarde.

Héctor llegando a la primera reunión
Largo 2: 6a, 15m. Ya una vez calentado con el primer largo me toca abrir la primera panza la del Pijo. Tanteo un poco el comienzo pero no lo veo claro y no me siento muy suelto, así que finalmente acabo acerando sobre la primera chapa en artificial para poder subirme al inicio de la panza, una vez ahí ya puedo subirme en libre encima de ella y salir por arriba. Pequeño murito y en nada se llega a la siguiente reunión

Salida del largo en artifo
Largo 3: IV+, 20m. Este largo hay gente que lo une con el anterior, pero en este caso le toca a Hector abrirlo ya que al ver la reu decidí quedarme ahí. Continua el espolón hacia arriba, tumbándose un poco. Sale hacia hacia el arista del espolón y luego se mete hacia izquierdas, dirección a la reunión. Algún que otro aleje siguiendo la tónica de este lugar.
Largo 4: 6a, 25m. Siguiente largo donde viene la segunda dificultad máxima de la vía. La panza del cabrón. Me vuelve a tocar abrir, desde mi punto de vista algo más fácil, aunque para no complicarme mucho también acabo acerando sobre la primera chapa para poder montarme sobre el comienzo de la panza. Una vez superado, continúa un muro que sube por el espolón. Tramo algo mas sencillo hasta llegar a la reunión, pero que se me hace algo pesado ya que los antebrazos empiezan a pedir clemencia y las chapas vuelven a coger aire.

Vistas al llegar a la reunión
Largo 5: IV+, 30m.Turno de Héctor. La vertical se empieza a tumbar y se comienza a ver vegetación por arriba. El terreno empieza a estar más suelto y de peor calidad. Mucho ojo a qué bolo te agarras. Como siempre Riglos enseñándote que ni en los largos más sencillos te puedes relajar, ya que como te despistes te hace bailar en la pared. Seguros con bastante aire

Héctor en el proceso de apertura de este largo
Largo 6: IV, 30m. Largo que me toca abrir a mí, lo hago sin problemas, pero comienzo a notar el cansancio de los largos anteriores y la cabeza empieza a pesar tras tanto aire en algunos tramos entre chapa y chapa. Esta vez vine con muchas ganas pero física y mentalmente algo más flojo. Realizo el largo de primeras recto hacia arriba para más tarde hacer una travesía hacia la derecha buscando una chapa algo escondida. Largo un poco más liso que te hace bailar un poco entre vegetación y bolos buscando la ruta correcta.
Largo 7: IV, 35m. Último largo para Héctor. Roca muy sucia y rota, pero por suerte terreno mucho más sencillo. Pocas chapas pero Héctor lacea unos troncos que ve mientras sube. Último largo equipado. Posibilidad de empalmarlo con el siguiente largo que deja en el collado. Largo común con otras vías que vienen desde abajo.
Largo 8: III, 35m Conexión entre la última reunión del Espolón Adamelo para llegar hasta el collado del pisón. Me toca abrir el último trecho antes de llegar al collado. Terreno tumbado, comienzo subiendo hacia la izquierda para acabar entrando en una canal. Mucha vegetación y zona muy terrosa. No hay chapas, por lo que laceo alguna cinta en algún tronco que me da confianza. Llego arriba y me autoaseguro a la sirga que hay instalada en el collado y voy hacia la reunión para asegurar a Héctor.

Vistas hacia el mallo fire desde el collado
Al llegar arriba, los dos hablamos y decidimos parar a comer algo, ya que al empezar tan tarde el reloj se nos ha echado encima. Quizás mala decisión ya que perdemos mucho rato y al final nos quedamos mas «frios» de cara a abrir los últimos largos por la normal al Pisón desde el collado, pero eso si; que paneo ahí arriba papeando, con tremendas vistas desde el collado.
Normal desde el collado al Pisón V+, 105m
Una vez ya con algo más de alimento en nuestros cuerpos serranos, comenzamos la siguiente vía contrarreloj para llegar a la cima. Es la típica vía que si la hicieras suelta en una mañana te la gozarías en un ratillo. Algún paso curioso, sin dificultad excesiva, chapas, no muy larga y buenas vistas. Suena idílico, excepto cuando llevas ya una buena rosca encima y ves que se te echa encima el tiempo por canelo.
Croquis de: A0 a vista
Largo 9: IV, 30m. Le toca abrirlo a Héctor. Inicio que asusta más desde abajo por el sartenazo que hay, que una vez ya ahí enzarpado. Se inicia con una diagonal hacia la izquierda, atravesando con algún paso atlético raro un par de agujeros/nichos a diferentes alturas. Se llega hasta una P (clavo) y un puente de roca y desde ahí se sigue recto hacia arriba hasta la siguiente reunión.

Salida del largo desde el collado por los nichos
Largo 10: IV, 35m. Largo que en teoría sale hacia arriba, por una cornisa a la derecha, llegando a la cornisa Edílica por la que caminamos. Esta subida se toma tras lacear un puente de roca, el cual al abrir yo no debí ver al poco de la salida de la reunión. Me fui siguiendo unas chapas que debían ser de otra vía, saliendo por otra cornisa hacia la izquierda y por una placa con alguna que otra chapa suelta que subía hacia la reunión en la cornisa. Una vez abajo consulté y realizamos un largo de V del Espolón Sureste.

Cornisa donde me fui hacia la izquierda, subir recto hacia arriba
Largo 11: V+, 35m. Último largo antes de conseguir hacer la cima, esta vez le toca a Héctor. Ya cansados física y psicológicamente, realizamos este largo, algo peleon, pero por la rosca que llevamos encima. Para rematar, roca bastante guarra. Se trata de una sucesión de dos panzas que se atraviesan en diagonal y en la que posteriormente, va mejorando la cosa. Te encuentras con una gran P metálica que se puede usar para acerar el paso más pretón, que como siempre, consiste en subirte a la panza.

Héctor no ve la reunión y pasa de largo hasta llegar a la cima, donde ahí arriba improvisa en una sabina una nueva R para asegurarme. Finalmente llegamos los dos juntos a la cima del Pisón. A la tercera va la vencida.


Fotos cimeras
Lo celebramos, echamos unas fotos, algo de papeo rápido, unos minutos para admirar la inmensidad del mallo y alucinar frente al Fire (donde estuvimos hace no mucho), el pueblo en pequeño abajo del todo y para abajo que son las 6 y se nos hace tarde. Bajamos por el cable desde la cima hasta el rapel de bajada y en 60 metros de tirada muy justa (cuidado si vas con 60 m en doble, se queda justo) te encuentras flotando a los pies del collado del Pisón.
Una vez ahí hay dos opciones, bajar en varios rápeles por una canal herbosa por el Circo de Verano (si hay gente dicen que es mas cómodo y algo mas directo, pero cuidado con enganchones de cuerda) o bajar por los rápeles de los volados si se quiere algo mas de aventura.

Rápeles de los volados, en amarillo zonas de destrepe. Croquis de: A0 a vista
Nosotros (otra vez tomando decisiones «estupendas») decidimos bajar por los rápeles de los Volados.

Rapel de bajada

En un principio pensábamos que consistían en menos rápeles de los que eran, pero al final acabas empalmando 6 rápeles, los cuales no son directos y en algunos tramos te toca destrepar por canales (eso sí, equipadas con cuerdas fijas). Todo un tanto engorroso si encima vas cansado. Aunque no se puede negar la belleza de rapelar en algunos puntos sobre cuevas voladas a esas alturas con el atardecer sobre el pueblo de Riglos. Como era de esperar, tuvimos dificultades técnicas y se nos enganchó una cuerda en uno de los últimos rápeles y entre que la liberamos y no, se nos acabó yendo la luz. Así terminábamos al fin, bajando a oscuras, en el último rapel con la luz de la luna y del pueblo de fondo, una satisfacción difícil de explicar.
Al final día largo, vía muy guapa, que pese a no tener un grado elevado tampoco te deja relajarte. Como siempre Riglos dándote una hostia de realidad y bajándote unos puntitos el ego respecto al grado. Gracias a Héctor por acompañarme en esta aventura. Y por último como siempre, toda admiración a los mayores, que equiparon esta vía en aquellas épocas. Esa gente si que sabía escalar. Por el triunfo de los próximos. Nos vemos por las alturas.


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